| 2.- SE CUMPLE EL DESEO DE OBISPOS MEXICANOS Durante la última década del siglo pasado, numerosas fueron las peticiones de obispos mexicanos, para que los Hermanos de las Escuelas Cristianas, se encargasen de los Colegios de sus Diócesis. Don Próspero Alarcón, Arzobispo de México, viajó a Europa para solicitar Hermanos, Don Atenógenes Silva, Arzobispo de Morelia tenazmente recurrió al Hno. Superior General para que le enviara Hermanos a su Ciudad; pero quién más insistión, pues conoció y apreció la labor de los Hermanos, fue el inolvidable Sr. Don Ramón Ibarra y González, digno Primer Arzobispo de Puebla de los Ángeles.
En el año de 1905 se presentó el momento providencial: Las leyes francmasónicas de Francia, exigían la secularización de los 14,000 hermanos franceses; muchos de ellos valientemente prefirieron dejar su patria y seguir fieles a su gran vocación de Hermano. |