campiñas de Santa Juana de Arco, a las mexicanas tierras de la Morena del Tepeyac. Fue pues, Don Rafael Moreno, a quien conocimos de pequeños, en los albores del Lasallismo en México, visitando nuestro amado Colegio de la Concordia, repartiendo premios los días de fin de año, prodigando moneditas de plata cuando festejábamos el día de su Santo, San Rafael, y a quien, en fin, reconocimos como la mano benefactora de nuestro Colegio. Gracias a esta obra, fue posible impartir aquí en Puebla, y por vez primera, la alta cultura francesa -Lasalli sta- completamente gratis.
No podemos terminar la relación de estos pequeños antecedentes, sin mencionar a nuestro muy amado Pastor y Excmo. Sr., Obispo de Puebla, Monseñor Don Ramón Ibarra y Gonzalez, quién prohijó esta noblísima obre Lasallista. ¡Obra que tanto amó y bendijo!.
Muertos ya están estos tres Apóstoles de la Educación Cristiana Angelopolitana: Hoy después de mas de noventa años de iniciada su obra nos arrodillamos ante sus cenizas, y deshojamos sobre ella la perfumada flor de la gratitud eterna de nuestras almas.
(Base del Texto anterior tomado de la Revista "Lasallista", escrito en Mayo de 1954 por el Sr. Dn. Fernando Othón Necoechea, exalumno del Colegio San Juan Bautista De la Salle). |